Portada de Dynamic Capabilities and Strategic Management sobre una mesa de madera, junto a un velero de papel.

Dynamic Capabilities: por qué una suma de skills no crea capacidad organizacional

David Teece sitúa la capacidad estratégica en la forma de integrar, construir y reorganizar recursos. Su perspectiva explica por qué un inventario de skills informa sobre personas, pero no demuestra adaptación organizacional. El punto decisivo aparece cuando el entorno exige cambiar.

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En Dynamic Capabilities and Strategic Management, David J. Teece examina cómo una organización desarrolla, protege y transforma sus capacidades cuando cambian los mercados, las tecnologías o las necesidades de sus clientes.

Una empresa puede reunir especialistas competentes, tecnologías adecuadas y recursos suficientes sin conseguir modificar su respuesta frente a un cambio relevante. El conocimiento existe. La dificultad aparece al combinarlo, orientarlo hacia una prioridad y reorganizar el trabajo a tiempo.

Su pregunta resulta especialmente útil para quienes trabajan con talento: ¿qué convierte un conjunto de capacidades individuales en una respuesta estratégica que la organización realmente puede ejecutar?

Tener recursos y saber reorganizarlos son problemas diferentes

El marco parte de una observación sencilla. Los recursos importan, pero su utilidad depende del contexto donde se aplican. Una experiencia valiosa bajo ciertas condiciones puede resultar insuficiente cuando cambia el problema, se acorta el tiempo disponible o aparecen nuevas dependencias.

En su artículo de 1997, Teece, Gary Pisano y Amy Shuen explicaron que la ventaja organizacional también depende de procesos internos, posiciones disponibles y trayectorias de desarrollo. El interés deja de concentrarse únicamente en lo que la empresa posee y alcanza la manera en que aprende, coordina y modifica sus recursos. Teece, Pisano y Shuen: Dynamic Capabilities and Strategic Management (se abre en una nueva pestaña).

Una arquitectura de skills permite reconocer experiencia, expectativas, capacidades transferibles y oportunidades de desarrollo. Es una base necesaria para entender con qué personas cuenta la organización. Todavía queda otra pregunta: ¿pueden esas personas intervenir cuando la estrategia necesita una combinación distinta de trabajo?

El libro separa las capacidades ordinarias, relacionadas con la operación existente, de las capacidades dinámicas, vinculadas con la posibilidad de ajustar esa operación. Un equipo puede ejecutar con solvencia sus tareas habituales y enfrentar dificultades para responder cuando cambian las prioridades. Ambas formas de capacidad son importantes, pero cumplen funciones diferentes.

Esa diferencia también introduce una dimensión temporal. Las decisiones anteriores crean rutinas, conocimientos y formas de coordinación que explican lo que una organización sabe hacer hoy. Cuando el contexto cambia, esa misma historia puede facilitar una respuesta o volverla más difícil. Una práctica que funcionaba bien deja de ser útil si impide conectar capacidades necesarias para un problema nuevo.

Las decisiones que convierten una señal en respuesta

Teece organiza las capacidades dinámicas alrededor de movimientos relacionados con reconocer oportunidades, aprovecharlas y transformar la configuración de recursos. En desarrollos posteriores utiliza las expresiones sensing, seizing y transforming para explicar ese recorrido. David Teece: The Evolution of the Dynamic Capabilities Framework (se abre en una nueva pestaña).

Reconocer un cambio exige algo más que disponer de información. Una señal del mercado, una necesidad emergente o una restricción tecnológica deben llegar a quienes pueden interpretarlas. Si el conocimiento queda encerrado en un equipo, la organización detecta el dato sin convertirlo en comprensión compartida.

Aprovechar una oportunidad requiere elegir. Alguien debe comprometer recursos, revisar prioridades y asumir que avanzar hacia una dirección puede restar atención a otra. Una organización que reconoce el cambio pero conserva todas sus decisiones anteriores todavía no ha producido una respuesta.

Un velero navega inclinado por el viento frente a una costa rocosa.

La transformación aparece cuando esa elección modifica el trabajo. Puede requerir mover experiencia hacia otro contexto, revisar responsabilidades, conectar áreas o cambiar reglas que antes resultaban útiles. El resultado depende de que la nueva configuración funcione en la práctica, no de que la intención quede bien expresada.

Lo que sostiene una capacidad organizacional

Uno de los aportes más relevantes del libro está en sus microfundamentos: las condiciones concretas que permiten que una capacidad exista. Teece incluye skills, procesos, procedimientos, estructuras, reglas de decisión y disciplinas de gestión. La capacidad aparece en la relación entre estos elementos, no en cualquiera de ellos por separado.

Por eso, dos organizaciones pueden contar con perfiles técnicos similares y responder de manera diferente. Una comparte información, revisa prioridades y reasigna trabajo cuando cambia la situación. La otra mantiene decisiones fragmentadas, presupuestos inmóviles o autorizaciones que llegan demasiado tarde.

Orquestar recursos exige algo más que identificarlos

Teece también utiliza la idea de orquestación de activos. El concepto apunta a combinar, realinear y reorganizar recursos para sostener una respuesta coherente. Incluye revisar rutinas que antes funcionaban, pero que pierden utilidad cuando el contexto cambia.

El libro presta atención a la complementariedad entre recursos. Una capacidad adquiere valor distinto según las otras capacidades, procesos o decisiones con las que se relaciona. Una organización puede tener experiencia disponible y seguir sin producir el resultado esperado si esa experiencia permanece aislada de la información, la autoridad o el trabajo donde debería aplicarse.

Trasladado a gestión de talento, esto obliga a evitar un diagnóstico automático. Una limitación estratégica puede deberse a una skill ausente. También puede originarse en reglas de asignación, falta de tiempo, prioridades incompatibles o responsabilidades que impiden movilizar experiencia existente.

Qué cambia para quienes gestionan talento

Una buena arquitectura permite identificar capacidades disponibles, evidencia de desempeño y posibilidades de transición. Esa información ayuda a reconocer qué conocimientos pueden movilizarse y qué aprendizajes requieren tiempo. Su utilidad aumenta cuando se conecta con decisiones reales de trabajo.

Pero talento no puede resolver por sí solo una restricción estratégica. Quienes gobiernan presupuesto, prioridades y operación también determinan si una capacidad individual encontrará condiciones para convertirse en contribución colectiva.

Esto desplaza la conversación. En vez de preguntar únicamente qué skill falta, obliga a revisar qué respuesta se necesita, qué recursos deberían combinarse y quién tiene autoridad para cambiar su configuración.

El aporte de Teece consiste en mostrar que una organización desarrolla capacidad cuando puede reconocer cambios, comprometer decisiones y reorganizar lo que sabe hacer. Una lista de skills informa sobre los recursos disponibles. La adaptación empieza cuando esos recursos encuentran una forma distinta de trabajar juntos.

Para ampliar esta lectura, puede consultarse El organigrama no es un mapa del trabajo, que desarrolla una dimensión complementaria del problema.